Con cada situación de la vida se pueden presentar distintos estados de ánimo que nos llevan a actuar de manera distinta a la “normal”, que en el último minuto nos hacen cambiar de opinión respecto a algo. Como mencioné en colaboraciones anteriores es natural y entendible que tengamos diferentes estados de ánimo y además no todos reaccionamos igual ante lo que sucede.
Por ejemplo: esta vez yo tenía la idea de que escribiría sobre un tema y terminé borrando lo que tenía escrito para hacer esto, ¿por qué? Porque creo que de vez en cuando, o casi siempre, es importante hacerle caso a tu voz interior, a tu intuición. ¿alguna vez has ignorado un presentimiento? Solo para darte cuenta algunos momentos o quizá días después, que era real, que eso que alguna parte de ti sospechaba era cierto.
Esto es básicamente un ejemplo de cómo, sin importar a lo que te dediques, tu edad, tu religión, tu preferencia sexual, a veces simplemente no sabes qué hacer con tu vida o con tus sentimientos, lo mejor que te puedo decir es que no te los tragues, no los guardes, no los escondas ni los niegues. Date permiso de sentir, de llorar, de gritar si lo necesitas, busca a alguien a quien puedas contarle, en muchos casos quizá no sepan qué decirte, pero puedes sentirte acompañado.
Busca también tiempo para ti, esto no quiere decir que te aísles, que te alejes de la gente o que huyas de la situación, sino que en muchas ocasiones el mejor regalo que te puedes dar es tiempo, para respirar, para hacer algo que te guste, para distraerte y relajarte, porque sin importar todo lo malo o triste que pueda estar sucediendo, la vida va a seguir, la tierra va a girar y el tiempo va a pasar. Esos espacios que pases contigo mismo son los que en algún momento podrían salvarte de tomar malas decisiones, recuerda que cualquier exceso es malo, así que aprende a conocerte, a reconocer tus emociones y tus límites puede ahorrarte muchísimos problemas y sufrimiento innecesarios.
Terminaré esto con una verdad incómoda: todos vamos a morir, no sabemos ni cómo ni cuándo, lo único que podemos hacer es elegir cómo queremos vivir nuestra vida. Lo único que nos separa de la muerte, es la vida, y solo tenemos una, así que aprovéchala, una buena idea sería empezar a vivir cada día como si fuera el último, ¿has escuchado las historias de la gente a la que le diagnostican cáncer y entonces vende todo y se va a viajar por el mundo? ¿por qué esperar a que te diagnostiquen una enfermedad mortal para disfrutar tu tiempo? Piénsalo, ¿tiene sentido? No realmente. Por eso vive al máximo, ama, ríe, llora, grita, baila, corre, juega, brinca, duerme, lee, pasea, rodéate de gente que te ayude a mejorar, a crecer y a creer en ti, encuentra la magia que se esconde en la vida cotidiana, esa que pasa desapercibida pero por algún motivo siempre logra hacernos sonreír.