Por David Uriarte

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-Sólo siendo buenos podemos ser felices, el que se porta mal puede ser feliz por un tiempo, transitoriamente, la verdadera felicidad es estar bien con uno mismo-. Esto dijo hoy el presidente de México antes de que Olga Sánchez Cordero hiciera uso de la palabra para referirse a la ceremonia luctuosa de la gobernadora de Puebla y su esposo.

¿A quién se refiere AMLO cuando dice: –todos a portarnos bien? ¿Sabrá o conocerá a los que se portaron o se están portando mal?

Muchas ideas surgen y revolotean en la mente de los que intentan entender el origen de la tragedia de la gobernadora de Puebla, y el senador Moreno Valle, el caso es terreno fértil para la especulación y oportunidad para los detractores del gobierno de López Obrador.

Sin embargo, el caso no se reduce a cinco muertos, se circunscribe en un marco de encono político, de mensajes y advertencias previas por el titular del ejecutivo federal, en fin, el asunto se ancla en las representaciones sociales de una lucha por el poder político.

¿La frase o mensaje del presidente tiene destinatario particular o sólo es una buena intensión? Eso sólo lo sabe él, lo que saben los mexicanos es lo que ven, es la realidad expuesta cuyo costo es la vida, en este caso de políticos.

La verdad técnica de los peritos puede ser cierta, pero la percepción de una parte importante de la población se quedará con la idea de un atentado y no de un accidente, lo mismo que pasó en el caso del Maquío Clouthier en 1989.

No todo es miel sobre hojuelas, la maldad y los siniestros son la sombra y los fantasmas que no se pueden encadenar y mucho menos encerrar.

Los signos de la cuarta transformación obscurecen la esperanza de algunos y fortalecen las de otros, sin embargo, cuando en el juego del poder “todo se vale”, hay un retroceso a los impulsos primitivos de las emociones donde la razón ocupa un segundo lugar. Ya lo dijo el día de hoy el presidente de México, se gobierna con la cabeza, el corazón y el carácter.

Si los hechos trágicos de Puebla fueron pensados con un cerebro maligno o con unas emociones traicioneras, la verdad es que eso si es tener carácter. Mejor –todos a portarnos bien-.

 

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