Dr. Jorge Luis Ojeda Leyva (14 de junio de 1973 – 25 de junio de 2020)
Cuando un médico muere se apaga una luz de esperanza para muchos pacientes y deja un vacío no sólo en su familia sino entre sus compañeros: lamentablemente hoy sufrimos un adiós demasiado temprano. Duele la muerte del Dr. Jorge Luis Ojeda Leyva como quizá duela una espina clavada dentro del corazón.
La tristeza embarga al Hospital General de Culiacán por el deceso de un joven y distinguido médico muy querido por todos, que estuvo en la primera línea de la emergencia sanitaria más grave de la historia contemporánea haciendo honor al juramento hipocrático que dice: “La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones”.
Médico con especialidad en medicina familiar por la UAS, adscrito al servicio de urgencias, fue también trabajador de la salud en el IMSS. Por eso lastima el sensible fallecimiento de un profesional de la salud comprometido con sus pacientes, un excelente ser humano que destacaba por su excepcional entrega, profesionalismo y compañerismo.
Con enorme pesar nos hemos enterado de su dolorosa partida. Nos duele mucho saber que uno de los nuestros falleció después de luchar contra esta enfermedad convertida en pandemia. Duele la irreparable pérdida de un joven alegre, bondadoso, amable, de un buen ánimo imperturbable y una sonrisa mágica que estuvo trabajando en urgencias atendiendo pacientes, transmitiendo esperanza y salvando vidas, muchas vidas.
Hay emociones de incertidumbre, temor y miedo, parte el alma no abrazar a la familia. Sin embargo, existe un llamado especial para quienes decidieron luchar por la salud y servir incluso en medio del dolor y la tristeza que causa esta epidemia.
Gracias al esfuerzo de médicos, enfermeras, especialistas, técnicos, laboratoristas, camilleros y todo el personal de salud es que también existen muchos milagros y nuevas oportunidades de seguir adelante para muchas personas.
¡Queremos más de esos milagros de vida! Ya no queremos héroes de bata blanca, no queremos mártires de la medicina que mueran salvando vidas, no queremos más ángeles terrenales que se vayan al cielo por ayudar a sus semejantes, no queremos guerreros defensores de la salud pública caídos en la batalla contra la pandemia. Queremos profesionales de la salud que puedan regresar con su familia después del deber cumplido.
Lamentamos profundamente el fallecimiento de nuestro compañero, oramos por su eterno descanso y para que la paz y el consuelo de Dios Nuestro Señor acompañen y fortalezcan a su esposa y su familia. La comunidad de Jacola, en la sindicatura de Baila en Culiacán lo recordará por su extraordinaria calidad humana.
Descanse en paz.