Closeup image of a despair business patient waiting for psychologist for session

Todos los días nos enfrentamos a situaciones, personas y experiencias que demandan un extra de energía de nosotros. Esas que nos hacen sentir incómodos y que preferiríamos, y en muchos casos lo hacemos, darles la vuelta y salir corriendo del lado contrario.

A casi todos nos cuesta trabajo encarar y lidiar con la pareja, con el jefe que nos cae mal, o hasta con nuestros hijos en ocasiones rebeldes y difíciles. Sin embargo, cada vez que no confrontas esa situación incómoda, vas perdiendo PODER. Pues postergas decir lo que en verdad piensas o sientes y pospones tomar acción ante circunstancias que ya no dan para más. Y el tema es que hemos aprendido que confrontar implica pleito, competir y hasta enemistarse una persona con otra. Sin embargo, CONFRONTAR PROACTIVAMENTE significa ASUMIR LA RESPONSABILIDAD de tus sentimientos y posición ante algo y lidiar con ella sin eludirla, en congruencia con tus deseos, valores y creencias.

¿Es incómodo? Mucho. Pero si te decides atravesar la puerta de la incomodidad y te enfocas en comunicar lo que crees sin expectativa, estarás creando para ti una oportunidad de evolucionar, transformarte y transformar cualquier situación para mejor. Cada persona en este mundo tiene algo que trascender en su proceso evolutivo. Y las personas y situaciones incómodas representan diferentes caras de nuestro EGO; por ende, están ahí para AYUDARNOS A VER lo que necesita ser cambiado en nosotros.

Esa persona o situación digamos que nos toca el botón para que nos demos cuenta de aquello no reconocido, de nuestra naturaleza reactiva, de aquello que más nos cuesta trabajo transformar. Y si ingenias la manera de escaparte de “esa persona”, estás destinado a encontrarte con lo mismo en otra persona. Así que siempre será mejor no evadir. Pues retrasar no es alivio; significa pagos más dolorosos.

Por eso, el primer paso para iniciar la aventura de la confrontación proactiva, es darle la bienvenida a la crítica, a las opiniones y estilos de vida opuestos. Pues de esta manera tienes la oportunidad de convertirte en alguien que entiende más, que tolera más, que construye en amor y reciprocidad, siempre en un ganar-ganar AUNQUE NO TE GUSTE.

Por eso, antes de cualquier confrontación, debes establecer tu amistad con la persona con la que vas a confrontar. Y así vas a “discutir” de manera proactiva; y encontrarás las palabras unificadoras, de luz que ayudarán a resolver. El secreto está en tu compromiso con la REGULACIÓN. Hacer muchas cosas antes de abrir la boca. Regular la velocidad, buscar el puente, las palabras que unen y no destruyen, el punto en común.

El regulador es la clave, pues significa que no vas a confrontar para mostrar que alguien está equivocado, o incrementar tu propia valía o ganar un argumento. Conectar con este regulador es pensar qué quieres lograr con la confrontación y hacerlo a un lado. Dejar ir eso, te hará centrarte en tu verdadera razón y encontrar soluciones más allá de lo imaginado.

Tan contrarias como sean nuestras opiniones, deben comunicarse. Pero es crucial entender la genialidad de darte cuenta de que es imperativo regular la manera y velocidad en que expresas tus diferencias. Te invito a practicarlo en el día a día y experimentar los cambios positivos que traerá a tus relaciones, tu trabajo y tu capital de amor propio y desarrollo.

Recuerda que lo agrio también ayuda a desarrollar amor por otro sabor.

                                                                                    CON AMOR Y COMPROMISO,

                                                                                    Jacque Moreno.