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Dinero maldito

Por David Uriarte /

 

Ya nos ilustró el gran José Alfredo Jiménez con su canción “La que se fue”, lo relativo al dinero. –Dinero maldito que nada vale-. Así está el fondo de todos o casi todos los conflictos que enfrenta el mundo en general y México en particular.

Desde el tema aeroportuario, hasta el de los ministros de la Suprema corte de la Nación, el fondo del caso se llama dinero. Becas para los que no estudian ni trabajan, ayuda a los adultos mayores; salario mínimo, y los jugosos sueldos de los trabajadores del Poder Judicial, todos envueltos en la cobija de la economía, y todos los involucrados contentos con el dinero pero enojados si se los quitan.

Es finalmente el dinero más que un objeto de cambio, un objeto de bienestar que permite un estilo de vida libre de preocupaciones terrenales. El famoso bienestar subjetivo percibido o felicidad, se asocia con la salud, la seguridad y la economía.

Si bien es cierto que la calidad de vida tiene que ver con el autocuidado, también lo es que la salud no siempre se conserva por voluntad, es decir, cuando alguien enferma, requiere de servicios que cuestan dinero, servicios que a veces no están al alcance de la economía precaria de la mayoría de los mexicanos.

Lo individual, familiar y colectivo tienen que ver con el dinero, el acceso a los bienes y servicios dependen fundamentalmente del dinero. Basta voltear a nuestro alrededor para observar los miles de obreros de todas las áreas, todos metidos en sus tareas con un sólo objetivo: ganar dinero.

Los políticos, empresarios, profesionistas, técnicos; científicos, religiosos, ateos, y todo ser humano que pretende sobrevivir en condiciones óptimas de salud y con un verdadero desarrollo humano, necesita dinero.

Las cosas no se dan de manera espontánea cuando de bienestar se trata, ya lo dijo Maslow, se necesita lo básico, se necesita la salud, una infraestructura elemental, un núcleo de amigos, hasta llegar a la autorrealización.

Es cierto que el significado y la representación de las cosas no dependen del dinero sino de la salud mental, de ahí en fuera, todo se asocia con el dinero. Para muchos, la causa de su desgracia es la falta o escasez de dinero.