Por David Uriarte /
De los ciento treinta millones de mexicanos ¿Cuántos andan desvelados por el tema de los aranceles? El ruido mediático es fuerte, pero, los millones de mexicanos amparados por los programas sociales, las familias que mensualmente reciben las remesas de los connacionales radicados en los Estados Unidos, y los refugiados en la pobreza extrema, cuya única preocupación es subsistir, lejos están del pleito entre Trump, los aranceles y la Presidenta Sheinbaum.
Un porcentaje reducido del total de los mexicanos, están preocupados por el tema arancelario, y tal vez muy pocos al grado del desvelo.
Es cierto que la economía es el motor que mueve cualquier gobierno, las obras sociales y el empleo subsisten por el dinero, el acero y el aluminio son la materia prima para la construcción de automóviles, vivienda, edificios, y “rascacielos”.
Desde esta perspectiva, los preocupados son los empresarios constructores que necesitan sí o sí el acero y el aluminio. Los consumidores de automóviles y maquinaria, más los arrendatarios de las grandes construcciones de edificios de oficinas o despachos; estas son las dos partes más importantes en la ecuación económica de la oferta y la demanda, estos sí se pueden desvelar por el tema arancelario de Trump.
Como siempre, los más afectados en estos temas son los consumidores finales, es un efecto dominó, cuando la clase media y la clase empresarial se ven afectados, automáticamente transfieren el daño a la clase consumidora. Es una sociedad de consumo, motivada culturalmente por un vecino capitalista que todo lo ve en términos de pérdidas y ganancias económicas.
Esto se parece al aumento de los combustibles. Cuando el precio de la gasolina, el diesel, y el gas aumentan, se producen aumentos en todos los productos que requieren de transporte, incluyendo el transporte público, y el costo de las casetas de peaje.
La inflación responde a incrementos de precios al consumo, derivados casi siempre de condiciones inherentes al costo de producción, transporte o maniobra de los productos finales.
El discurso del Presidente Trump el día de ayer, mantuvo en el filo de la butaca a los fanáticos del juego político, más de cincuenta países advertidos de los nuevos aranceles, México y Canadá a la espera benigna del jefe de jefes.
Los desvelados por los aranceles no podrán descansar, la moneda sigue en el aire, y el riesgo también.