Por David Uriarte /
En el recuento político-navideño de México, Sinaloa, y Culiacán, la lista es copiosa. En México las convulsiones políticas propias de un esquema de administración pública, donde la novedad es la persecución de los delincuentes de alto nivel, algo nunca visto y a lo mejor tampoco esperado en la inercia entendida de regímenes anteriores, donde se firmaba un acuerdo no escrito de cero investigaciones del pasado.
La “lumbre” parece alcanzar incluso a ex-presidentes, algo impensable en el pasado inmediato, por lo pronto algunos actores políticos ya duermen en la cárcel y seguramente otros más pasarán amarga Navidad en los fríos dormitorios de algún reclusorio.
En Sinaloa las cosas no son tan diferentes, hay temas prendidos con alfileres que pueden derrumbarse en cualquier momento, incluso antes de Navidad. La Universidad Autónoma de Sinaloa ha mantenido prudencia en el tema del subsidio y la embestida a su autonomía, tiene amainados los impulsos naturales de una comunidad estudiantil acosada por la incertidumbre operativa.
Más de 150 mil estudiantes en la calle pueden presagiar una innecesaria medición de fuerzas y una navidad tormentosa para los actores políticos encargados de la tranquilidad del Estado.
Si al tema de la UAS se suma la descomposición evidente del ambiente político del Congreso del Estado, y la exhibición del origen del posicionamiento del gobernador entre sus iguales, entonces las fiestas navideñas pueden perder su colorido.
Por si faltara algo en estas fechas de unión y armonía familiar, diciembre está condensando las tensiones entre el presidente municipal de Culiacán y los medios de información. Algunas expresiones del alcalde han alcanzado cobertura nacional dejando en evidencia la relación existente entre la administración, los medios, y las ocurrencias intencionadas de aquellos encargados de filtrar las notas.
Los aforismos de AMLO son claros, el pueblo es sabio, el pueblo es el que manda; por eso, hay que quitar la pasión y la emoción a los hechos y mantener una postura descriptiva más que juiciosa o valorativa sobre la realidad, si no, la sociedad corre el riesgo de vivir una amarga navidad.