Por David Uriarte / 

No se puede decir adiós a la testosterona y bienvenidos los estrógenos, una cosa no sustituye a la otra, las mujeres alrededor de los cincuenta años de edad pisan el terreno de la menopausia, unas antes y otras después, esto significa que los estrógenos dejan de producirse por los ovarios, la capacidad reproductiva se termina con los consecuentes cambios generados por la ausencia de las hormonas que mantuvieron a la mujer por muchos años con periodos menstruales y eventualmente con cambios de humor.

La presidenta virtual de México, Claudia Sheinbaum Pardo, con sus 61 años a cuesta, tiene todo un desafío personal, político y social, una mujer realizada como profesionista, madre, pareja, política, y ahora gobernadora de todos los mexicanos.

Por doscientos años la sociedad se acostumbró a los gobernantes hombres, algunos con bigote, otros con botas, otros con poco pelo, algunos poco afortunados en su imagen física, otros muy enamorados, y hasta figurines parecidos a los artistas de Televisa o Tv Azteca.

A partir de octubre, el mazo de mando político estará en manos femeninas, será el cerebro de mujer el que procese la realidad tomando decisiones que por dos siglos fueron exclusivas de los hombres y su testosterona.

Hoy la testosterona es historia, si acaso, los andrógenos suprarrenales, una hormona prima hermana de la testosterona que se llama dehidroepiandrostenediona (DHEA-S), cuya producción depende de la activación de otra hormona que se produce en el cerebro: la hormona adrenocorticótropa o ACTH, hará de la presidenta, una mujer firme, con determinación, y con un ánimo muy dependiente de sus niveles de androstenediona.

Tener bajo su mando o responsabilidad a 130 millones de habitantes, es más que un reto, es una tarea multimodal, es decir, tendrá que enfrentar los lastres que mantienen a México bajo la amenaza de la violencia e inseguridad; tendrá que superar con mucho el Sistema de Salud, México necesita hijos, padres y abuelos sanos.

También hay una tarea pendiente en el sector educativo, por un lado, la histórica inconformidad de la CENTE, el deteriorado esquema educativo que mantiene a los profesionistas deficientes en la competitividad laboral nacional e internacional… Son muchas las asignaturas pendientes que estarán bajo las expectativas de los mexicanos al estrenar una Presidenta.